El impresionante boom de los espumantes en Brasil

El argentino Sergio Degese, de Chandon Brasil, explica el crecimiento de la marca recordando el papel de acompañante que el espumante ocupaba en los mercados latinos. Eso fue hasta el año 2000. En poco más de diez años, el espumante compite en las mesas de bar de los happy hour con la cerveza y la caipirinha.
Degese, director general en Brasil de Moët Hennessy,  cuenta que Chandon vendió 3 millones de botelllas de espumante en 2012. Estrenó su pop-up bar en Fortaleza y Recife. Como en los tres anos anteriores, facturó un 20% más y espera repetir la marca en 2013. "En 4 o 5 años conseguiremos doblar la producción", analiza.
De acuerdo con el Instituto Brasileiro do Vinho (Ibravin), el volumen de espumantes fabricados en el país crece cerca de 1 millón de litros por año. Entre enero y noviembre de 2012 la producción de espumantes fue de 13 millones de litros. Contrariando la dinámica del segmento de vinos finos, el espumante nacional domina el 80% del mercado.
Casa Valduga responde por el 55% del volumen total comercializado en 2012. Hace 15 años ese porcentual no pasaba del 10%, sostiene Juciane Casagrande, directora comercial. La marca tiene 11 rótulos, todos producidos a través del método champenoise, que es el usado en la región francesa de Champagne. 
Alexandre Miolo, sócio de la bodega que lleva su nombre, afirma que la división de espumantes aumentó en su empresa cerca de 20%. En 2012 pasó a representar el 37% del total de productos comercializados. En la bodega Salton, los espumantes ya representan la mayor facturacion: 35,4% del total registrado en 2012 (R$ 280 milhões). Salton espera este año crecer 13%.
El terroir de la llamada Serra Gaúcha, dicen los especialistas, es apropiado para desarrollar esta clase de vitivinicultura. El suelo ácido y la humedad abundante son ideales para el cultivo de uvas de ciclo corto, usadas en la elaboración de vinos leves, frutados y frescos.
Es innegable que los espumantes han ganado en calidad. El fenómeno es parte de lo que Degese, de Chandon, llama la premiumnización del mercado". Otro punto es el aumento de la renda y su mejor distribución en el país ha conseguido sofisticar el gusto del brasileiro y la democratización del espumante. 
Sólo en Rio de Janeiro se inauguraron el ano pasado seis "champanherias", bares especializados en la venta de la bebida. Cristiana Beltrão transformó en noviembre un pedazo de su Bazzar, en Ipanema, en el Bubble Bar. "Queria tener un espacio como ese desde 2010. Con la crisis en Europa, muchas bodegas-boutique perdieron mercado y comenzaron a vender seus rótulos raros también por aqui". 
El Comité Interprofessionnel du Vin de Champagne, entidad de los produtores de la Champagne, abrió representación en São Paulo, el año pasado. Sophie Lechevalier, directora de la oficina en Brasil, afirma que el país importó en 2011, más de 1 millón de litros de champagne.

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